Vidas y muertes imaginarias
Una mirada a la obra
El arte del biógrafo consiste justamente en la elección. No tiene que preocuparse por ser veraz; debe crear sumido en un caos de rasgos humanos... El biógrafo, como una divinidad inferior, sabe elegir de entre los posibles humanos aquel que es único. No debe equivocarse acerca del arte así como Dios no se equivocó acerca de la bondad. Es necesario que el instinto de los dos sea infalible. Pacientes demiurgos han acumulado para el biógrafo ideas, movimientos de fisonomía, acontecimientos. Su obra se encuentra en las crónicas, las memorias, las correspondencias y los escolios. De esta grosera aglomeración el biógrafo entresaca lo necesario para componer una forma que no se parezca a ninguna otra. No es de utilidad que sea parecida a aquella que fue creada otrora por un dios superior, con tal que sea única, como toda nueva creación. (Recogido por Marcel Schwob en «Meur.Renatus Descartes», dentro de sus Vidas imaginarias)
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