Al atardecer todos los gatos se sienten muy solos
Una mirada a la obra
Extraños ruidos vecinos, amaneceres y atardeceres en silencio, una cama y varios gatos parecen ser las condiciones mínimas para que surja la poesía. A partir del encierro, los rituales cotidianos domestican cualquier impresión nueva: la malogran, le quitan el brillo, le desbaratan el atisbo de la ilusión.
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