Ni tú ni nadie

Gaudi Estar colgado de una mujer es peligroso, pero si encima está casada con tu socio y mejor amigo, la cosa se complica. Y todavía se complica más porque ella, lejos de evitarme, me corresponde y, para rizar el rizo, con el beneplácito del marido. Extraño, ¿no? Lo es, por supuesto, y además, por raro que os parezca, mi socio y yo seguimos teniendo una excelente relación personal y profesional. A él hace mucho tiempo que dejó de importarle lo que le ocurriera a su mujer; sin embargo, yo creo que ha llegado el momento de acabar con esta anomalía antes de que todo salte por los...
