Dios, tienes un e-mail

Ya se sabe que si hablas con Dios eres religioso, pero si Dios habla contigo estás loco. Seres al borde de la desesperación dirigen sus cartas a Dios. En una tradición judeocristiana como la nuestra no puede esperarse otra cosa. El planteamiento (‘ayúdame, Señor, en este mal trago') no sería novedoso en absoluto si no fuera porque las cartas tienen respuesta. Esta fórmula permite a los autores tratar situaciones y problemáticas de rabiosa actualidad de forma desenfadada. Las cartas humanas describen con descarnada ironía y sarcasmo, incluso a veces con cierta ironía, retales de la ...

