Cada vez que sus besos dibujaban un te quiero

Livy Sutton tiene veintiséis años y acaba de casarse con el señor Fisher después de tan sólo cuarenta y dos días de relación, pero esas seis semanas han sido las más intensas de sus vidas. Benedict Fisher es difícil, arrogante, mandón, posesivo y siempre ha sabido lo que quiere, pero está loco por la desafiante e insolente Livy, una mujer de armas tomar. Empresario de éxito, nunca ha fracasado en nada, salvo en un aspecto de su vida, y no piensa permitir que eso vuelva a suceder. Después de una luna de miel increíble en Capri regresan a casa. Allí las cosas no serán sencillas...



